Más de 170.000 canadienses firmaron una petición para echar a Pete Hoekstra, fiel representante de la política de Trump que ha deteriorado la histórica relación diplomática entre los vecinos
OTTAWA.– La creciente irritación de los canadienses con Estados Unidos abrió un nuevo frente diplomático a fines de julio, cuando más de 170.000 personas firmaron una petición para exigir la expulsión del embajador norteamericano, Pete Hoekstra, a quien acusan de interferir en la política interna y de haber contribuido al deterioro de una relación bilateral que atraviesa uno de sus peores momentos.
La iniciativa, presentada ante el Parlamento por un residente de Calgary, pide declarar a Hoekstra “persona non grata” al amparo de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas y crear una comisión legislativa que investigue una eventual injerencia estadounidense en asuntos internos de Canadá.

La petición supera ampliamente las 500 firmas necesarias para ser considerada por el Parlamento y probablemente sea presentada para su debate en el otoño boreal por Elizabeth May, líder del Partido Verde.
Hoekstra, excongresista republicano por Michigan y uno de los representantes más fieles del estilo político del presidente norteamericano, Donald Trump, se convirtió en un blanco del malestar canadiense en medio de la guerra comercial entre ambos países.
Los promotores de la iniciativa lo acusan, entre otras cosas, de haber “normalizado” las amenazas de Trump de convertir a Canadá en el estado número 51 de Estados Unidos. El embajador reposteó en redes sociales algunas de esas provocaciones y calificó de “emocional” la reacción de los canadienses.
Just completed productive meetings in DC with @DepSec_Edgar, @USTradeRep Greer, the U.S. special envoy for antisemitism, and our strong partners at @DHSgov, @ICEgov, @HSI_HQ, and @CBP to discuss border, narcotics and preclearance topics. Grateful for the work we are doing to… pic.twitter.com/wr22pCcgjg
— Ambassador Pete Hoekstra (@USAmbCanada) August 5, 2026
También generaron controversia sus contactos con activistas de Alberta que promueven la separación de esa provincia del resto del país. Según la petición, esas reuniones plantean “serias preguntas” sobre una posible interferencia diplomática de Washington en la unidad canadiense.
Hoekstra ya había despertado polémica en julio al invitar a la residencia oficial del embajador a Tamara Lich, una de las principales organizadoras del denominado “convoy de la libertad”, que paralizó partes de Ottawa en 2022.
El rechazo hacia el diplomático refleja un deterioro mucho más amplio de la imagen de Estados Unidos en el país vecino. Una encuesta de Pew publicada en junio mostró que apenas el 35% de los canadienses considera actualmente a Washington un socio confiable, frente al 82% que pensaba lo mismo en 2022.
El distanciamiento también tiene consecuencias económicas y sociales. Los viajes recreativos de canadienses a Estados Unidos cayeron más de una cuarta parte en el último año, mientras crecieron los llamados al boicot de productos estadounidenses.

La eventual expulsión de un embajador de Estados Unidos no tiene antecedentes en Canadá, aunque sí se produjo en otros países durante grandes crisis diplomáticas.
No todos, sin embargo, cuestionan a Hoekstra. Representantes empresariales destacaron que ha mantenido un contacto fluido durante la disputa comercial y valoraron precisamente su estilo directo.
“Puede ser brusco, pero eso en muchos sentidos es una ventaja, porque ayuda a expresar la posición del presidente”, afirmó Rick Tachuk, presidente de la Cámara de Comercio Estadounidense en Canadá.
Agencia AP y The New York Times
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